A 30 días del doble sismo, las familias no dejan de buscar a sus seres queridos
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A 30 días del doble sismo, las familias no dejan de buscar a sus seres queridos

Redacción/ Grupo Cantón Radio

El doble terremoto que sacudió Caracas y La Guaira hace un mes dejó más de 5 mil muertos y miles de damnificados. Mientras avanzan las demoliciones, familiares continúan buscando a sus desaparecidos entre los escombros.

Caracas, 24 de julio de 2026.- Ha pasado un mes desde que dos terremotos de magnitudes 7.5 y 7.2 sacudieron el norte de Venezuela y cambiaron para siempre la vida de miles de personas. Aunque las cifras oficiales superan los 5 mil 300 fallecidos, la tragedia continúa entre edificios colapsados, familias desplazadas y decenas de personas que aún son buscadas bajo los escombros.

El 24 de junio, los sismos golpearon principalmente Caracas y el estado de La Guaira, donde barrios enteros quedaron reducidos a montañas de concreto. De acuerdo con los últimos balances, cerca de 16 mil 740 personas resultaron heridas, más de 17 mil 900 perdieron sus viviendas y desde el desastre se han registrado más de mil 460 réplicas, lo que ha dificultado las labores de rescate y recuperación.

Uno de los puntos donde la tragedia permanece más visible es Residencias Caribe, en La Guaira. En ese conjunto habitacional, familiares y voluntarios continúan removiendo escombros con la esperanza de localizar a unas 140 personas que permanecen desaparecidas.

La búsqueda, sin embargo, avanza con recursos limitados. Los propios vecinos denuncian que han tenido que conseguir maquinaria, herramientas y personal por su cuenta para intentar acceder a las zonas donde aún hay cuerpos atrapados.

“Ha habido mucho olvido, no hay interés por lo menos para este sector”, afirmó Francis Riascos, quien busca a su hermano Gustavo entre los restos del edificio.

El ingeniero aseguró que mientras otras zonas afectadas reciben atención, en Residencias Caribe las familias han organizado por sí mismas las excavaciones.

Sabemos que están trabajando muy bien en las viviendas que fabricó el gobierno, pero Residencias Caribe está muy abandonado; con nuestros propios recursos es que hemos buscado equipos para hacer excavaciones.

Las condiciones hacen cada vez más complicada la recuperación de las víctimas. Algunos cuerpos permanecen atrapados entre enormes placas de concreto y otros se encuentran en sótanos inundados, donde únicamente es posible ingresar con maquinaria especializada, como equipos de oxicorte, rotomartillos, esmeriles industriales y generadores eléctricos.

Mientras tanto, el desgaste físico y emocional aumenta entre los voluntarios, que desde hace semanas ingresan a estructuras inestables, con poco oxígeno y el riesgo constante de nuevos derrumbes.

A ello se suma otra preocupación de las familias: el avance de las demoliciones. En distintas zonas afectadas, los trabajos para retirar edificios colapsados han generado inconformidad entre quienes aún esperan recuperar los cuerpos de sus seres queridos antes de que desaparezcan bajo toneladas de escombros.

En las calles de Caracas y La Guaira continúan apareciendo fotografías y carteles con rostros de personas desaparecidas. Muchos de ellos incluyen mensajes dirigidos a las autoridades para detener las demoliciones y permitir que continúe la búsqueda.

Hasta ahora, el Gobierno venezolano no ha difundido una cifra oficial de personas desaparecidas. En los primeros días posteriores al desastre, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) mencionó una estimación basada en reportes sin confirmar, aunque posteriormente aclaró que no correspondía a un balance oficial de la ONU.

Además del drama humano, el impacto económico también comienza a dimensionarse. El Banco Mundial estima que los daños ocasionados por los terremotos ascienden a 19 mil 600 millones de dólares, mientras organismos internacionales calculan que 1.8 millones de personas, entre ellas 680 mil niños, requieren algún tipo de ayuda humanitaria para enfrentar las consecuencias de la catástrofe.

Treinta días después, el desastre sigue presente en Venezuela. Para cientos de familias, la emergencia no ha terminado: la esperanza de encontrar a quienes siguen bajo los escombros continúa siendo más fuerte que el paso del tiempo.

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