¿Por qué cada vez hay más casos de hígado graso en jóvenes?
Redacción/ Grupo Cantón Radio
El aumento del sobrepeso, el consumo de ultraprocesados y el sedentarismo están provocando que una enfermedad antes asociada con adultos mayores aparezca cada vez con más frecuencia en personas jóvenes.
Cancún, 28 de julio de 2026.- El hígado graso dejó de ser un problema exclusivo de adultos con sobrepeso. Especialistas han detectado un incremento en casos entre adolescentes y adultos jóvenes, una tendencia que preocupa debido a que esta enfermedad suele avanzar sin presentar síntomas durante años.
La acumulación excesiva de grasa en el hígado, conocida médicamente como enfermedad por hígado graso no alcohólico, está estrechamente relacionada con el estilo de vida actual. La alimentación rica en azúcares, bebidas endulzadas, comida rápida y productos ultraprocesados, sumada a la falta de actividad física, ha cambiado el perfil de quienes desarrollan este padecimiento.
Uno de los principales problemas es que muchas personas desconocen que lo tienen. En sus primeras etapas, el hígado graso generalmente no causa molestias, por lo que suele descubrirse de manera incidental durante un ultrasonido o en estudios de laboratorio que muestran alteraciones en las enzimas hepáticas.
Aunque tener algunos kilos de más aumenta el riesgo, la enfermedad también puede presentarse en personas aparentemente delgadas. Factores como la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado, los triglicéridos altos y antecedentes familiares también influyen en su desarrollo.
Los especialistas advierten que, si no se atiende a tiempo, la acumulación de grasa puede desencadenar inflamación del hígado. Con el paso de los años, esta condición puede evolucionar hacia fibrosis, cirrosis e incluso aumentar el riesgo de desarrollar cáncer hepático.
Entre las señales que podrían aparecer cuando la enfermedad comienza a avanzar se encuentran cansancio constante, sensación de pesadez en la parte superior derecha del abdomen y fatiga sin causa aparente. Sin embargo, estos síntomas no siempre están presentes, por lo que las revisiones médicas periódicas son fundamentales para detectarla de forma temprana.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el hígado graso puede revertirse con cambios en los hábitos diarios. Reducir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, aumentar la actividad física y mantener un peso saludable son algunas de las medidas más efectivas para disminuir la grasa acumulada en este órgano.
Además, los médicos recomiendan realizar chequeos cuando existen factores de riesgo como obesidad, diabetes, hipertensión arterial o antecedentes familiares de enfermedades metabólicas. Detectar el problema en etapas iniciales permite evitar complicaciones que podrían comprometer la salud a largo plazo.
En un contexto donde la obesidad y el sedentarismo continúan en aumento, los especialistas consideran que la prevención sigue siendo la herramienta más importante. Adoptar una alimentación equilibrada, realizar ejercicio de forma regular y acudir a revisiones médicas puede marcar la diferencia para proteger uno de los órganos más importantes del cuerpo.
