Entre jacarandas y 74 arcos: el gigante de Querétaro que lleva casi 300 años en pie
Redacción / Grupo Cantón Radio
Construido durante el siglo XVIII para abastecer de agua a la ciudad, el Acueducto de Querétaro permanece como una de las obras de ingeniería novohispana más emblemáticas de México y hoy forma parte del paisaje histórico reconocido por la UNESCO.
Querétaro, 23 de agosto de 2026.- Entre árboles, calles y construcciones modernas se levanta una estructura que lleva casi tres siglos formando parte del paisaje queretano. Son 74 enormes arcos de piedra, construidos en el siglo XVIII con una misión mucho más práctica que convertirse en una postal: llevar agua hasta la ciudad.
El Acueducto de Querétaro comenzó a construirse en 1726 y fue concluido en 1738. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la monumental obra hidráulica se extiende por casi 1.3 kilómetros y sus arcos alcanzan una altura promedio de 28.5 metros. Su función original era resolver uno de los principales problemas de aquella época: el abastecimiento de agua.
La ingeniería resulta todavía más llamativa al recordar que fue levantado mucho antes de las bombas eléctricas y la maquinaria moderna. El sistema conducía el agua proveniente de los manantiales de los Ojos de Agua del Capulín, en La Cañada, hasta las fuentes de la ciudad mediante un sistema hidráulico que aprovechaba el desnivel del terreno.
La gran arquería que hoy identifica a Querétaro permitía precisamente superar las irregularidades del terreno. La UNESCO describe al acueducto como la obra de infraestructura más representativa de la ciudad y registra 74 arcos y 72 pilares en esta monumental estructura.
Y sobrevivió. Generación tras generación, la ciudad creció alrededor de sus arcos hasta convertirlos en parte inseparable de su identidad. En 2026 se cumplen 288 años desde la conclusión de la obra, que continúa dominando el paisaje urbano pese a haber perdido su función original de abastecimiento.
Su valor también forma parte de un reconocimiento internacional mayor. La Zona de Monumentos Históricos de Querétaro fue inscrita en 1996 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que incluye entre sus elementos urbanos al propio acueducto, además de plazas, barrios, fuentes y construcciones civiles y religiosas.
Pero hay una época del año en la que la vieja estructura adquiere un aspecto completamente diferente. Con la floración de las jacarandas, el morado de los árboles contrasta con la piedra de los arcos y transforma uno de los grandes ejemplos de ingeniería novohispana en una de las imágenes más reconocibles de Querétaro.
Así, lo que nació hace casi tres siglos para solucionar una necesidad cotidiana terminó convertido en símbolo de toda una ciudad: 74 arcos que alguna vez transportaron agua y que hoy transportan, de generación en generación, una parte de la historia de Querétaro.
