“Sentía que me iba”: sobrevivió a unas 50 picaduras de abejas
2 mins read

“Sentía que me iba”: sobrevivió a unas 50 picaduras de abejas

Alejandro Peza/ Grupo Cantón Radio

Carlos Candelario recuerda cómo su cuerpo comenzó a reaccionar tras el ataque de un enjambre en José María Morelos; corrió para ponerse a salvo y terminó en el hospital.

José María Morelos, Primero sintió los piquetes. Después llegaron el mareo, el entumecimiento de la lengua y la pérdida de sensibilidad en una mano. Carlos Candelario Roezacahuich calcula que unas 50 abejas lo picaron durante el ataque de un enjambre que convirtió una jornada de trabajo en una carrera para ponerse a salvo.

Un día después del incidente ocurrido en la colonia Centro de José María Morelos, don Carlos recuerda los minutos en los que comenzó a sentir que su cuerpo ya no respondía con normalidad.

Sentía que me iba; ya estaba decaído, mi lengua se entumió y no sentía la mano. En mi cabeza fueron como 20 o 30 piquetes y en la espalda otros 20, serían como 50.

Todo comenzó mientras una cuadrilla realizaba trabajos de limpieza en un predio. Entre los objetos acumulados había una vieja lavadora. Cuando los trabajadores la movieron, un enjambre salió del lugar y comenzó a perseguirlos.

La reacción fue inmediata: correr. Los trabajadores intentaron alejarse de las abejas hasta alcanzar las inmediaciones del parque, pero para entonces Carlos ya había recibido decenas de picaduras.

“El dolor era insoportable”

Conforme pasaron los minutos, las molestias aumentaron.

Carlos comenzó a marearse, perdió sensibilidad en una mano y sintió la lengua entumecida. Otro de sus compañeros, que también sufrió picaduras, comenzó a vomitar.

Ambos necesitaron atención médica y los trasladaron al Hospital IMSS-Bienestar.

El dolor era insoportable, pero gracias a Dios nos atendieron en el hospital.

La experiencia terminó sin consecuencias fatales para los dos trabajadores, pero dejó en don Carlos una advertencia para quienes encuentren un enjambre cerca de una vivienda, terreno o lugar de trabajo.

Su recomendación es sencilla: no acercarse ni intentar moverlo por cuenta propia y solicitar apoyo de Protección Civil o de personal capacitado para manejar este tipo de situaciones.

Para Carlos, lo ocurrido comenzó con algo tan cotidiano como mover una lavadora vieja durante una jornada de limpieza. Segundos después, él y sus compañeros corrían para escapar de las abejas.

Ahora, después de recibir atención médica, puede contar cómo salió de aquel ataque que le dejó alrededor de medio centenar de picaduras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *