“LE GANÉ A SERGIO MAYER”: NI LAS AMENAZAS, NI EL PODER, NI LAS INFLUENCIAS PUDIERON DOBLARME
Por Gustavo Adolfo Infante
El diputado plurinominal de Morena perdió en todas las instancias
La justicia finalmente puso las cosas en su lugar. Después de varios años de litigios, recursos, presiones y amenazas, estoy en posibilidades de confirmarles que le gané de manera definitiva una demanda por supuesto daño moral a Sergio Mayer Bretón. Y no hablo de una simple diferencia de opiniones o de una pelea mediática cualquiera; hablo de una exigencia absurda y desproporcionada donde Mayer pretendía que yo le pagara nada más y nada menos que 2.5 millones de dólares. Sí, leyó usted bien: cerca de 50 millones de pesos mexicanos por un supuesto contrato que, desde el principio, olía a fantasía.
¿Quién le iba a pagar 2.5 millones de dólares?
Según la versión del exintegrante de Garibaldi, perdió un contrato millonario para realizar un reality show porque supuestamente mis comentarios afectaron el proyecto. La pregunta es: ¿quién en su sano juicio le paga esa cantidad a Sergio Mayer por un reality? Ni que fuera una Kardashian mexicana. Hay que ubicarse en la realidad. Las cifras simplemente no cuadraban y nunca cuadraron.
Desde el primer momento entendí que este caso no tenía sustento serio, pero sí una intención muy clara: intimidar, presionar y sacar dinero. Porque cuando alguien exige cantidades tan ridículas, uno entiende que el objetivo no es ganar moralmente, sino doblar al contrario por cansancio o miedo. Y eso fue exactamente lo que intentaron hacer.
Las amenazas llegaron hasta el Zócalo
Durante todo este proceso vimos de todo. Presiones políticas, amenazas veladas y abiertas, visitas sospechosas a juzgados, acercamientos con magistrados y un constante intento por imponer el peso de un cargo político. Porque no olvidemos que Mayer no llegó a la Cámara de Diputados por el voto popular; llegó como diputado federal plurinominal de Morena. Es decir, nadie votó directamente por él. Le regalaron el puesto.
Recuerdo perfectamente un episodio ocurrido hace aproximadamente dos años y medio durante una transmisión especial del Grito de Independencia en el Zócalo de la Ciudad de México para la cadena Telemundo. Ahí, públicamente y delante de varias personas, Mayer me amenazó diciéndome que me iba a “romper la madre” ahora que era diputado federal. Así, con esas palabras. Muy valiente escudándose en el poder político.
Ni jueces ni magistrados cedieron a las presiones
Pero afortunadamente algo quedó claro en este caso: el Poder Judicial no cedió ante las presiones. Y eso hay que reconocerlo. Porque, según me cuentan personas cercanas al proceso, hubo intentos constantes de influir, de presumir el cargo, de dejar claro que él pertenecía al partido en el poder. Sin embargo, los jueces y magistrados hicieron su trabajo y resolvieron conforme a derecho.
Mayer perdió las dos primeras instancias y todavía se fue al amparo creyendo quizá que ahí sí podría revertir el resultado. Pero tampoco. El amparo fue rechazado de manera unánime. Es decir, varios juzgadores coincidieron en que no existían elementos para sostener semejante demanda.
¿Representante popular o instrumento de intimidación?
Y aquí vale la pena reflexionar sobre algo muy delicado: ¿qué clase de representantes populares estamos teniendo? Porque una cosa es la farándula y otra muy distinta utilizar un cargo público para amedrentar personas o tratar de obtener beneficios personales. Eso resulta gravísimo.
A mí nadie me va a callar por ejercer mi trabajo periodístico. Llevo décadas en este medio y he aprendido que cuando uno toca intereses o egos desmedidos, llegan las amenazas, las demandas y los ataques. Pero también he aprendido que la verdad termina imponiéndose.
El supuesto contrato que nunca existió
Lo más increíble es que este asunto nació, presuntamente, de un contrato inexistente elaborado por un supuesto amigo de Mayer. Un documento que jamás logró demostrar de manera contundente la existencia real de ese proyecto millonario. Por eso sostengo que aquí había una clara intención de extorsión mediática y jurídica. Tal vez pensaron que me iba a asustar y terminaría negociando. Se equivocaron.
Y ya que hablamos de responsabilidades políticas, tampoco podemos ignorar quiénes impulsaron perfiles como el de Sergio Mayer dentro de Morena. Muchos señalan directamente a Mario Delgado, quien en su momento tuvo enorme peso en la selección de candidaturas plurinominales. El mismo Mario Delgado que hoy genera polémica con ocurrencias educativas y propuestas cuestionables, fue también uno de los personajes que impulsó la carrera política de Mayer.
El poder no debe utilizarse para amenazar
La política mexicana no puede convertirse en refugio de celebridades improvisadas que creen que tener un cargo público les da derecho a intimidar ciudadanos o periodistas. El poder debe servir para ayudar, no para amenazar.
Hoy cierro este capítulo satisfecho, no sólo porque gané legalmente, sino porque quedó demostrado que ni el dinero, ni las influencias, ni las amenazas pudieron doblar la verdad. Y eso, en estos tiempos, ya es muchísimo decir.
