Escalan turistas la pirámide de Kukulcán en medio del conflicto y falta de vigilancia en Chichén Itzá.
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Escalan turistas la pirámide de Kukulcán en medio del conflicto y falta de vigilancia en Chichén Itzá.

Redaccion / GRUPO CANTÓN RADIO

Yucatán.- Dos visitantes extranjeros burlaron la seguridad y subieron al Castillo de Kukulcán durante las protestas de artesanos y prestadores de servicios en la zona arqueológica de Chichén Itzá; podrían enfrentar multas y sanciones penales.

La zona arqueológica de Chichén Itzá volvió a generar polémica luego de que dos turistas extranjeros escalaran la pirámide de Kukulcán, aprovechando la limitada vigilancia derivada del conflicto entre artesanos, vendedores, prestadores de servicios y autoridades federales. Los hechos ocurrieron la tarde del martes, cuando alrededor de mil visitantes ingresaron gratuitamente al recinto en medio de protestas y restricciones operativas.

De acuerdo con testigos, los turistas lograron cruzar las barreras de seguridad y subir a la estructura conocida como El Castillo, pese a que el acceso está prohibido desde 2008 para proteger el patrimonio arqueológico del desgaste ocasionado por el tránsito de visitantes. El incidente ocurrió alrededor de las 15:00 horas, en un momento en que el sitio permanecía prácticamente sin supervisión.

La situación se desarrolló en medio de las inconformidades que mantienen artesanos y comerciantes con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y autoridades estatales, debido a desacuerdos relacionados con el acceso y funcionamiento de actividades comerciales dentro de la zona turística. Según reportes, algunos prestadores de servicios permitieron el ingreso libre de visitantes ante las protestas y la ausencia de cobro de entradas.

Tras percatarse de lo sucedido, los propios artesanos solicitaron la intervención de las autoridades. Posteriormente, elementos de la Policía Municipal de Tinum y efectivos de la Guardia Nacional interceptaron a los turistas, quienes fueron trasladados a los separos y posteriormente expulsados del recinto arqueológico.

El incidente fue difundido en redes sociales mediante un video publicado en TikTok por el usuario Edwar_t, quien cuestionó que, pese al acceso gratuito al sitio, los visitantes decidieran incumplir las normas de conservación del patrimonio histórico.

Mientras el INAH señalo que las restricciones en el sitio obedecían a labores de mantenimiento, comerciantes y habitantes aseguraron que no existían trabajos visibles dentro de la zona arqueológica. Esta situación incrementó las tensiones entre autoridades y prestadores de servicios, quienes mantienen su inconformidad por las condiciones de operación en el lugar.

De acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, las personas que dañen o alteren monumentos considerados patrimonio nacional pueden enfrentar penas de tres a diez años de prisión, además de sanciones económicas que podrían superar los 100 mil pesos, dependiendo de la afectación causada a la estructura. Las autoridades determinarán si existen daños al patrimonio histórico que ameriten procedimientos legales adicionales contra los visitantes involucrados.

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