El Tren Maya no se encarrila en Tulum; críticas en aumento
Roger Mora/ Grupo Cantón Radio
Sectores consideran que la obra ferroviaria no ha logrado generar el flujo de usuarios y el impacto económico que originalmente se proyectó para la región. Señalan baja afluencia de pasajeros y turistas.
Tulum.- Líderes de opinión, ciudadanos y algunos sectores vinculados a la actividad turística continúan expresando críticas sobre la operación del Tren Maya en el municipio de Tulum, al considerar que la obra ferroviaria no ha logrado generar el flujo de usuarios y el impacto económico que originalmente se proyectó para la región.
Uno de los posicionamientos más recientes fue realizado por Gabriel Sifri Jiménez, quien señaló que, tras recorridos y observaciones efectuadas durante varios días en las instalaciones de la estación Tren Maya Tulum, pudo constatar una baja afluencia de pasajeros y turistas utilizando el servicio ferroviario, situación que —aseguró— evidencia una operación poco rentable y con elevados costos de mantenimiento.
De acuerdo con Sifri Jiménez, uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el Tren Maya es la ubicación de sus estaciones, particularmente en Tulum, donde las instalaciones ferroviarias quedaron considerablemente alejadas de la zona urbana y turística del municipio. Explicó que esta situación obliga tanto a ciudadanos como visitantes a contratar transporte adicional para llegar a la terminal, elevando significativamente los costos de traslado y reduciendo el interés por utilizar este sistema de movilidad.

“El problema no es únicamente el tren, sino toda la logística para poder llegar a él. Mucha gente tiene que pagar taxis o transporte privado porque las estaciones quedaron muy lejos de la ciudad y no existe todavía una conectividad eficiente”, expresó.
Asimismo, cuestionó los horarios actualmente establecidos para las rutas del Tren Maya en Tulum, los cuales consideró limitados y poco funcionales para las necesidades reales de los usuarios. Detalló que hacia el sur únicamente existen corridas a las 4:45 de la mañana y a la 1:30 de la tarde, mientras que hacia la zona norte solamente operan horarios a las 11 de la mañana, 2 de la tarde y 5 de la tarde.
Afirmó que esta programación termina por desmotivar a posibles usuarios, especialmente a trabajadores, turistas nacionales y habitantes locales que requieren horarios más amplios y accesibles para considerar el tren como una alternativa real de transporte.
Sifri Jiménez sostuvo además que la baja afluencia observada genera dudas sobre el enorme gasto operativo que representa mantener en funcionamiento toda la infraestructura ferroviaria, incluyendo estaciones, personal administrativo, mantenimiento de vías, vigilancia, limpieza y operación general.

“Estamos hablando de instalaciones enormes prácticamente vacías gran parte del día. El mantenimiento de las vías, de las estaciones y el pago de personal representa millones de pesos mientras la afluencia sigue siendo muy baja”, comentó.
El líder de opinión señaló que durante una semana completa acudió a las instalaciones de la estación del Tren Maya en Tulum para observar el movimiento de pasajeros, detectando —según dijo— que en determinados horarios apenas entre dos y cinco turistas hacían uso del servicio ferroviario.
Aseguró que este panorama refleja una realidad distinta a la expectativa que se generó durante la construcción del megaproyecto federal, el cual fue promovido como un detonante económico, turístico y de movilidad para el sureste mexicano.
De igual manera, criticó las obras complementarias vinculadas al Tren Maya, como el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto y el Parque del Jaguar, las cuales —afirmó— tampoco han logrado consolidarse plenamente como atractivos funcionales y accesibles para la población y los visitantes.
En el caso del aeropuerto, señaló que aún persisten complicaciones relacionadas con la conectividad terrestre, la falta de suficiente movimiento comercial y los elevados costos para trasladarse desde la terminal aérea hacia la ciudad y la zona hotelera. Mientras tanto, sobre el Parque del Jaguar, consideró que las ofertas de servicios continúan siendo limitadas y con costos elevados para muchos visitantes.

Otro de los puntos que cuestionó fue el modelo de administración de estas infraestructuras, al señalar que actualmente gran parte de la operación permanece bajo control militar, situación que —dijo— dificulta la interacción y cercanía con la ciudadanía y el sector turístico local.
“Son obras enfocadas al turismo y a la movilidad social, por eso deberían estar operadas por organismos especializados en turismo como Fonatur o la Secretaría de Turismo federal, no bajo esquemas completamente militares”, expresó.
Finalmente, Sifri Jiménez indicó que la ciudadanía mantiene expectativas sobre posibles ajustes y mejoras en la operación del Tren Maya, particularmente en temas relacionados con horarios, conectividad, transporte complementario y costos, factores que consideran fundamentales para que la obra pueda realmente consolidarse como una alternativa funcional y atractiva para la región
