Hackers del cártel CJNG infiltran teléfonos del Ejército estadounidense.
Estados Unidos, 25 de junio de 2026.- Un sofisticado ataque cibernético perpetrado por el crimen organizado mexicano ha encendido las alarmas en el Pentágono. Miembros de una organización del narcotráfico lograron infiltrarse y hackear los teléfonos celulares de elementos del Ejército de los Estados Unidos, una operación de espionaje que se desencadenó tras los intensos rumores sobre la presunta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo con una investigación revelada originalmente por The New York Times, las agencias de inteligencia estadounidenses detectaron que el hackeo no buscaba únicamente extraer información de seguridad nacional tradicional, sino realizar un monitoreo estratégico sobre las reacciones, movimientos y posibles planes de contingencia de las fuerzas armadas norteamericanas ante un eventual vacío de poder en la cúpula del cártel.
El detonante: La supuesta caída de “El Mencho”
Durante los últimos años, la salud de Nemesio Oseguera ha sido objeto de múltiples especulaciones debido a un supuesto padecimiento renal crónico. Fuentes de seguridad señalan que cada vez que circulan versiones sobre el fallecimiento del capo, las facciones del CJNG entran en un estado de alerta máxima y reajuste interno.
En esta ocasión, ante el temor de una ofensiva coordinada por agencias federales de EE. UU. (como la DEA o el FBI) o de intervenciones militares en la frontera, los brazos tecnológicos del grupo criminal habrían optado por una estrategia proactiva: intervenir las comunicaciones de militares asignados a zonas clave o con roles de inteligencia.
Espionaje con tecnología de punta
El reporte del diario neoyorquino destaca la preocupante evolución tecnológica de las organizaciones criminales en México. El hackeo se habría llevado a cabo mediante la clonación de tarjetas SIM, el uso de malware sofisticado y campañas de phishing dirigidas específicamente a los dispositivos personales y operativos de los soldados.
Con este acceso, los atacantes pudieron rastrear ubicaciones en tiempo real, interceptar mensajes de texto y acceder a listas de contactos, lo que representa una grave vulnerabilidad para la seguridad operativa de las tropas estadounidenses.
Un nuevo frente: La ciberguerra del narcotráfico
Portales especializados en seguridad internacional advierten que este incidente marca un punto de inflexión. El CJNG y el Cártel de Sinaloa ya no solo compiten en el terreno táctico con armamento de grado militar, drones con explosivos y vehículos blindados de fabricación artesanal (“monstruos”), sino que ahora han trasladado su capacidad operativa al ciberespacio.
La contratación de hackers e ingenieros en sistemas —muchas veces bajo amenazas o mediante reclutamiento forzado— ha permitido a estas organizaciones desarrollar capacidades de contrainteligencia que antes eran exclusivas de estados nación.
Hasta el momento, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha mantenido un perfil reservado sobre el número exacto de dispositivos comprometidos, pero se ha confirmado el endurecimiento de los protocolos de ciberseguridad para todo el personal militar desplegado en misiones de seguridad fronteriza y cooperación bilateral.
