Ola de calor extrema pone en jaque a Chicago: infraestructura y salud al límite
Redacción / Grupo Cantón Radio
Estados Unidos, 30 de junio de 2026.- Una masa de aire de alta presión, combinada con humedad extrema proveniente del Golfo de México, mantiene bajo alerta máxima a más de 160 millones de personas en los Estados Unidos. El epicentro de la emergencia urbana se localiza en la ciudad de Chicago, Illinois, donde el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) extendió la Alerta por Calor Extremo hasta la medianoche de este jueves 2 de julio.
Las autoridades locales informaron que, si bien el termómetro marca temperaturas ambientales en los 35 °C, la densa humedad ha disparado la sensación térmica hasta un rango crítico de entre 37 °C y 43 °C.
El principal factor de riesgo actual es el “efecto acumulativo”: las temperaturas nocturnas no están bajando de los 32 °C (en sensación térmica), lo que impide que la infraestructura urbana se enfríe y que el cuerpo humano se recupere del estrés térmico diario.
El Departamento de Salud Pública de Chicago (CDPH) ha emitido regulaciones de emergencia ante el incremento en los ingresos hospitalarios. Las principales afectaciones reportadas en la población son:
- Golpes de calor y deshidratación severa: Afectando principalmente a trabajadores de la construcción, repartidores y personas en situación de calle. Los síntomas detectados incluyen confusión, piel seca y caliente, y pérdida del conocimiento.
- Crisis cardiovasculares y respiratorias: El calor extremo obliga al corazón a bombear más rápido para enfriar el cuerpo, lo que ha detonado infartos en adultos mayores. Además, el ambiente caluroso estanca los contaminantes en el aire, disparando ataques de asma severos.
- Vulnerabilidad en adultos mayores: Las autoridades recuerdan con insistencia la trágica ola de calor de 1995 en esta misma ciudad, donde murieron más de 700 personas, la mayoría ancianos aislados en departamentos sin ventilación.
Como contramedida, el Ayuntamiento activó su Centro de Operaciones de Emergencia, habilitando más de 20 refugios climáticos con aire acondicionado (Cooling Centers) en estaciones de policía y centros comunitarios que operarán las 24 horas.
El fenómeno también está pasando factura a la logística de la ciudad debido a la expansión térmica de los materiales:
- Carreteras agrietadas: El asfalto y el hormigón de las principales autopistas de Chicago literalmente se están levantando y agrietando (buckling) por el calor acumulado.
- Red eléctrica en jaque: Operadores de energía como ComEd reportan niveles récord de demanda eléctrica debido al uso masivo de aire acondicionado, advirtiendo sobre el riesgo latente de apagones locales por la sobrecarga de transformadores viejos.
- Vías de tren y puentes: Cuadrillas técnicas monitorean las vías del tren por posibles deformaciones geométricas en el metal, mientras que los puentes levadizos del río Chicago están siendo rociados con agua para evitar que los metales se expandan y se traben.
Aunque el oeste de los Estados Unidos (en estados como Colorado y Utah) enfrenta incendios forestales históricos que superan las 37,000 hectáreas, los meteorólogos aclaran que la situación de Chicago es un fenómeno climatológico independiente y dictado por la presión atmosférica, aunque ambos eventos forman parte de un verano de extremos climáticos en el país vecino.
La emergencia está lejos de ceder. Tras elevar el nivel de peligro a Alerta por Calor Extremo (Extreme Heat Warning), el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que lo peor del fenómeno se mantendrá durante este miércoles 1 y jueves 2 de julio, días en los que se pronostican las jornadas más sofocantes de la semana. Las autoridades locales insisten en que el riesgo principal ahora es el desgaste acumulado en la población y en los transformadores eléctricos, por lo que la ciudad permanecerá en estado de monitoreo continuo hasta que el termómetro comience a dar tregua de manera gradual el viernes.
