León XIV encabeza el lavatorio de pies durante el Viernes Santo
En el marco del Viernes Santo, una de las fechas más significativas para la Iglesia católica, el papa León XIV encabezó el tradicional lavatorio de pies, un gesto cargado de simbolismo que remite a la humildad y al servicio.
La ceremonia, realizada en un ambiente sobrio y reflexivo, recordó el pasaje bíblico en el que Jesús lava los pies a sus discípulos antes de la crucifixión, como una enseñanza de entrega y fraternidad. En esta ocasión, el pontífice replicó este acto con un grupo de personas que representan distintos sectores de la sociedad, en un mensaje claro de cercanía y empatía.
Más allá del rito, el momento dejó ver una intención pastoral enfocada en lo humano: escuchar, acompañar y dignificar. Sin discursos largos, el gesto habló por sí mismo.
El Viernes Santo no es solo una fecha de recogimiento, sino también una invitación a mirar al otro desde la compasión. En ese sentido, el acto encabezado por León XIV se inscribe en una línea que busca recordar que el poder, incluso en su máxima expresión, también puede ejercerse desde la humildad.
