H5N1 provoca mortalidad del 76% de crías y golpea la fauna silvestre del ecosistema subantártico
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H5N1 provoca mortalidad del 76% de crías y golpea la fauna silvestre del ecosistema subantártico

Redacción / Grupo Cantón Radio

Australia, 19 de junio de 2026.- Un brote de gripe aviar altamente patógena H5N1 provocó una importante emergencia ecológica en las remotas islas Heard y McDonald, territorios australianos ubicados en el océano Índico, donde científicos documentaron una elevada mortalidad en distintas especies marinas.

Investigadores del Programa Antártico Australiano (AAP) confirmaron la presencia del virus tras analizar muestras recolectadas durante expediciones científicas realizadas a bordo del buque RSV Nuyina. Los análisis de laboratorio detectaron la cepa H5N1 en seis especies, incluyendo elefantes marinos del sur, lobos marinos antárticos y diferentes aves marinas.

El impacto más documentado ocurrió en la población de elefantes marinos del sur. De acuerdo con los registros científicos, 13 mil 359 crías murieron, una cifra que representa aproximadamente el 76 por ciento de los nacimientos registrados en la temporada, estimados en 17 mil 364 ejemplares.

Los investigadores señalaron que la mortalidad continuaba al momento de las observaciones y que aún existe una gran incógnita sobre el efecto del virus en los ejemplares adultos reproductores. Debido a que los estudios se concentraron principalmente en playas de nacimiento mediante drones, no existe hasta ahora un conteo confirmado de adultos afectados.

En el caso del lobo marino antártico, el virus fue confirmado mediante pruebas realizadas a ejemplares encontrados muertos; sin embargo, no se cuenta con cifras separadas de adultos y crías debido a que sus colonias se ubican en zonas rocosas y de difícil acceso.

Entre las aves marinas también se registraron afectaciones. En la Isla Heard fueron detectados varios cientos de pingüinos rey muertos, principalmente ejemplares adultos, además de casos confirmados en pingüinos juanito. Las autoridades científicas indicaron que no existen cifras específicas sobre mortalidad de crías en estas especies.

También se confirmó la presencia del virus en otras aves, como el paíño sumergidor de Georgia del Sur, aunque no se estableció un conteo poblacional debido a sus características de nidificación y tamaño.

Para evaluar la magnitud del impacto, los científicos recurrieron al uso de drones, una herramienta clave para monitorear colonias ubicadas en costas volcánicas, acantilados y zonas de difícil acceso. Esto permitió realizar estimaciones sin alterar el comportamiento de los animales sobrevivientes ni aumentar el riesgo de dispersión del virus.

La situación en la Isla McDonald también encendió alertas, ya que las imágenes aéreas mostraron señales de mortalidad, aunque hasta ahora no existen cifras detalladas debido a las restricciones de acceso y medidas de bioseguridad.

Especialistas advierten que la llegada de la gripe aviar a ecosistemas subantárticos representa una amenaza para especies aisladas que tienen poca o nula exposición previa a este tipo de enfermedades, por lo que continúan los trabajos de vigilancia científica en la región.

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