El mayor incendio forestal de EE. UU. devora 93 mil acres y deja tres bomberos muertos
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El mayor incendio forestal de EE. UU. devora 93 mil acres y deja tres bomberos muertos

Redacción / Grupo Cantón Radio

Estados Unidos, 29 de junio de 2026,- El oeste de los Estados Unidos enfrenta el inicio de una de las temporadas de incendios más violentas y destructivas de las que se tenga registro. En el epicentro de la crisis se encuentra el estado de Utah, donde el incendio bautizado como “Cottonwood” se ha consolidado como el fuego activo más grande y peligroso de todo el país, tras arrasar con más de 93,918 acres (aproximadamente 380 kilómetros cuadrados) en cuestión de una semana.

La emergencia climática ya ha cobrado un saldo trágico: la muerte de tres bomberos forestales de élite atrapados por las llamas, miles de desplazados en comunidades rurales y turísticas, y la declaración oficial del Estado de Emergencia por parte del gobierno estatal ante un comportamiento del fuego que las autoridades califican de “sin precedentes”.

El incendio Cottonwood comenzó el pasado lunes 22 de junio de 2026 en las inmediaciones del Bosque Nacional Fishlake, unos 8 kilómetros al este de la localidad de Beaver, en el centro-sur de Utah. Aunque la División de Silvicultura, Fuego y Tierras Estatales de Utah mantiene una investigación abierta, los primeros indicios apuntan a que el desastre fue causado por actividad humana.

La fecha no es casualidad; junio marca el inicio formal de la temporada de incendios en la región, pero las condiciones previas prepararon un escenario catastrófico. Utah registró el invierno más cálido de su historia reciente y un manto de nieve excepcionalmente bajo. Sin humedad en el suelo, la maleza y los densos bosques de coníferas se deshidrataron meses antes de lo habitual, convirtiendo la geografía en un auténtico polvorín.

Apenas seis días después de su inicio, el reporte conjunto del National Interagency Fire Center (NIFC) y el Servicio Forestal de EE. UU. (USFS) situaba la contención del incendio Cottonwood en un crítico 0%, logrando avanzar apenas a un 4% tras jornadas de esfuerzo extremo. Jamie Barnes, directora forestal del estado, advirtió a los medios locales que la velocidad de propagación “desafía cualquier expectativa histórica”.

Tres factores meteorológicos explican el nulo control perimetral:

  • Vientos con fuerza de tormenta: Ráfagas sustained de hasta 72 km/h (45 mph) actuaron como un soplador gigante, empujando los frentes de fuego a velocidades imposibles de frenar por las brigadas de infantería.
  • Humedad relativa en mínimos: El aire extremadamente seco propició el fenómeno de “focos secundarios”, donde chispas vuelan a kilómetros de distancia por delante del incendio principal, creando nuevos incendios satélite de forma aleatoria.
  • Tormentas de fuego: La inmensa columna de humo generó nubes del tipo pirocumulonimbus. Estas formaciones crean su propio microclima inestable con vientos erráticos y descargas eléctricas secas (rayos sin lluvia), impidiendo que helicópteros y aviones cisterna puedan operar con seguridad.

El impacto más doloroso de esta ola de incendios ocurrió el pasado fin de semana en el límite fronterizo entre Utah y Colorado. En el marco del Incendio Snyder —un fuego violento periférico que absorbió a otros tres brotes menores—, se confirmó la muerte de tres bomberos forestales y otros dos heridos de gravedad.

Las víctimas formaban parte del equipo de élite Rifle Helitack, brigadistas que se despliegan en helicóptero directamente en zonas escarpadas e inaccesibles. El Servicio Forestal los identificó oficialmente como Emily Barker (38 años, originaria de Michigan), Nick Hutcherson (27 años, de Arizona) y Sydney Watson (26 años, de Alabama).

De acuerdo con los reportes de los equipos de rescate, un cambio repentino y violento en la dirección del viento rodeó por completo a la cuadrilla. Aunque los brigadistas lograron activar sus refugios térmicos de emergencia —carpas aluminizadas diseñadas como último recurso de supervivencia en el suelo—, la intensidad calórica del incendio superó los límites del equipo. En señal de luto regional, gobernadores de los estados de la zona ordenaron colocar las banderas a media asta.

El avance sin control del fuego ha obligado a la evacuación masiva y obligatoria de múltiples zonas residenciales de montaña y complejos turísticos.

Entre los daños más significativos destaca el impacto en Eagle Point Resort, una de las estaciones de esquí y veraneo más importantes de la región, que reporta daños estructurales severos. Asimismo, los asentamientos de Merchant Valley, HiLo Estates y Arrowhead Summer Homes se encuentran completamente desiertos tras los desalojos de emergencia.

Hacia el norte, las poblaciones históricas de Eureka sufrieron evacuaciones totales por los incendios contiguos “Iron” (41,467 acres) y “Cherry” (34,224 acres). Mientras tanto, miles de residentes de los municipios de Marysvale, Circleville y Junction permanecen bajo alerta de nivel 1 (“Ready”), listos para abandonar sus hogares con maletas en mano si el viento cambia.

Como medida preventiva para evitar nuevos focos de ignición provocados por la caída de cables de alta tensión, la empresa eléctrica Rocky Mountain Power cortó el suministro de energía a miles de usuarios en seis condados del estado.

El balance oficial emitido este lunes por el National Interagency Fire Center (NIFC) revela que la crisis no da tregua. En lo que va de 2026, Estados Unidos ha registrado un acumulado de 35,682 incendios forestales, los cuales han consumido la alarmante cifra de 3,071,850 acres (aproximadamente 12,431 kilómetros cuadrados). Este impacto representa casi el doble de la superficie devastada en el mismo periodo del año pasado, lo que obligó a las agencias federales a elevar el indicador a Nivel de Preparación 4 (PL4), lo que significa que más del 43% de todos los recursos de bomberos del país están concentrados en una sola región.

Actualmente, las autoridades meteorológicas y de rescate mantienen bajo monitoreo más de 60 incendios activos simultáneamente en todo el territorio estadounidense, de los cuales 36 son catalogados como “grandes incendios forestales no contenidos”.

El estado de Utah se mantiene como el epicentro absoluto de la emergencia al concentrar cuatro de los incendios masivos más peligrosos y fuera de control de toda la nación:

  • Incendio Cottonwood: El coloso nacional que ya supera las 93,000 acres y mantiene en vilo al suroeste del estado con un comportamiento extremo en terrenos escarpados.
  • Incendio Babylon: Registró una actividad explosiva en las últimas 24 horas al norte del Monumento Nacional Bears Ears, expandiéndose rápidamente hasta alcanzar las 16,200 acres con 0% de contención.
  • Incendio Snyder: Ubicado en la frontera con Colorado, acumula 28,000 acres con 0% de contención, siendo el trágico escenario donde perdieron la vida los tres brigadistas de élite.
  • Complejo Iron y Cherry: Aunque el incendio Iron (41,467 acres) logró ser contenido en un 77% frenando su avance hacia el poblado de Eureka, su vecino, el incendio Cherry, sigue devorando terreno con más de 34,000 acres y apenas un 21% de contención.

Ante la gravedad de la situación y la inminencia de las festividades por el Día de la Independencia (4 de julio), el gobernador de Utah, Spencer Cox, declaró formalmente el Estado de Emergencia y decretó la prohibición total del uso de fuegos artificiales, fogatas y quemas agrícolas en todo el territorio, advirtiendo que el 75% de los siniestros de este año han sido provocados por negligencia humana. Con las condiciones de “Bandera Roja” vigentes debido a vientos secos y calor extremo, los cuerpos de emergencia se preparan para afrontar las 48 horas más críticas de lo que va del verano.

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