Japón advirtió desde hace 20 años del riesgo sísmico en Caracas
Redacción/ Grupo Cantón Radio
Un estudio elaborado por Japón y entregado al gobierno de Hugo Chávez entre 2003 y 2005 alertó sobre la alta vulnerabilidad sísmica de Caracas y propuso medidas para reducir el impacto de un gran terremoto.
Cancún, 2 de julio de 2026.- Un informe técnico elaborado por especialistas japoneses hace más de dos décadas advirtió al gobierno venezolano sobre el elevado riesgo sísmico que enfrentaban Caracas y el estado de Vargas, así como las posibles consecuencias de un terremoto de gran magnitud en la región. Tras los hechos del pasado 24 de junio en Venezuela, el estudio volvió a cobrar relevancia debido a la magnitud de los daños y al elevado número de víctimas reportadas en las zonas afectadas.
El documento, titulado “Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas”, fue desarrollado entre 2003 y 2005 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con la participación de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) y otras instituciones nacionales.
El estudio fue financiado por el gobierno japonés tras la tragedia ocurrida en Vargas en 1999 y posteriormente entregado al entonces presidente Hugo Chávez. Además del diagnóstico, el informe incluía una serie de recomendaciones orientadas a disminuir el impacto de futuros desastres naturales.
Entre los hallazgos, los especialistas concluyeron que Caracas presentaba una alta vulnerabilidad debido a su densidad poblacional y a las condiciones urbanísticas de numerosos sectores. Para la época, el Distrito Metropolitano concentraba más de tres millones de habitantes, de los cuales alrededor de 1.4 millones vivían en barrios populares.
Los investigadores también señalaron que gran parte de Caracas y Vargas estaba asentada sobre depósitos sedimentarios capaces de amplificar las ondas sísmicas, fenómeno conocido como “efecto de sitio”, lo que incrementaba el riesgo de daños severos en determinadas zonas.
Como parte del estudio, JICA simuló distintos escenarios sísmicos tomando como referencia terremotos históricos ocurridos en 1812, 1878 y 1967, además de un escenario hipotético asociado a la falla Tacagua-El Ávila.
En la simulación basada en un sismo similar al de 1967, el informe proyectó que más de 10 mil edificaciones podrían sufrir daños graves o colapsar, mientras que cerca de 76 mil 400 personas requerirían refugios temporales tras perder sus viviendas. El documento identificó además que las viviendas autoconstruidas en barrios, especialmente aquellas levantadas sin criterios sismorresistentes, representaban uno de los principales focos de riesgo. Asimismo, alertó sobre la ocupación de laderas inestables y cauces de quebradas.
Como parte de las recomendaciones, los especialistas propusieron reforzar estructuralmente hospitales, escuelas y centros de comando gubernamental; crear reservas estratégicas de agua, alimentos y medicinas; establecer rutas de evacuación; fortalecer los sistemas de comunicación de emergencia y restringir nuevas construcciones en zonas consideradas de alto riesgo geológico.
Los expertos japoneses subrayaron que el reforzamiento sísmico de las edificaciones era “la única manera cierta para salvar las vidas de la gente en caso de un terremoto”, además de recomendar la creación de un Plan Nacional de Prevención y Mitigación de Desastres.
