Sargazo amenaza temporada de langosta en Quintana Roo; pescadores buscan superar las 50 toneladas
Redacción / Grupo Cantón Radio
Cozumel, 7 de julio de 2026- La temporada de captura de langosta inició en Quintana Roo bajo un panorama complicado para el sector pesquero. La presencia masiva de sargazo en las costas del Caribe mexicano ha comenzado a afectar las labores de extracción del crustáceo, al modificar las condiciones del ecosistema marino y dificultar las operaciones diarias de los pescadores.
La Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Cozumel confirmó el arranque de la temporada, vigente del 1 de julio de 2026 al 28 de febrero de 2027, con el objetivo de superar las 50 toneladas de captura. Sin embargo, reconoció que el exceso de sargazo representa uno de los principales desafíos para alcanzar esa meta.
De acuerdo con los productores, la acumulación del alga en la costa obliga a modificar la logística de trabajo. En algunos puntos, las embarcaciones deben permanecer entre 80 y 100 metros mar adentro, ya que la biomasa acumulada impide acercarse a la playa, obligando a transportar la captura caminando entre el sargazo en descomposición.
Además de complicar las maniobras, el fenómeno tiene efectos directos sobre la población de langosta. La descomposición del alga reduce los niveles de oxígeno en el agua y eleva la temperatura del mar, condiciones que provocan que los ejemplares abandonen sus refugios naturales o, en casos más severos, mueran por la falta de condiciones adecuadas para sobrevivir.
Los pescadores también enfrentan riesgos para su salud. La exposición constante a los gases que emanan del sargazo en descomposición puede generar problemas respiratorios, mientras que el contacto prolongado con el agua contaminada ocasiona irritaciones en la piel durante las jornadas de trabajo.
Aunque la costa occidental de Cozumel suele ofrecer mejores condiciones para la actividad pesquera, cooperativas reportan que algunos campos de captura cercanos al municipio de Felipe Carrillo Puerto, como la zona de María Elena, registran una disminución en la producción atribuida a la presencia persistente del sargazo.
Frente a este escenario, las cooperativas mantienen un modelo de pesca sustentable que busca proteger tanto la producción como la conservación de la langosta.
Los pescadores utilizan las denominadas “casitas cubanas”, estructuras de concreto o madera colocadas sobre el fondo marino que funcionan como refugios artificiales para el crustáceo, evitando el uso de redes o trampas que puedan afectar otras especies.
La captura se realiza de manera selectiva mediante buceo, utilizando únicamente un lazo conocido como “gango”, lo que permite respetar las tallas mínimas permitidas, liberar a las hembras con hueva y reducir la captura incidental.
El sector confía en que estas prácticas de manejo responsable, junto con condiciones ambientales más favorables durante los próximos meses, permitan mantener la productividad de una de las pesquerías más importantes de Quintana Roo, pese al impacto que continúa generando el sargazo en el Caribe mexicano.
