“Ya no quiero ser pediatra”: el desgarrador testimonio de médicos que atienden a las víctimas del terremoto en Venezuela
Redacción/ Grupo Cantón Radio
Médicos que trabajan en hospitales venezolanos relataron a la BBC el impacto emocional que les ha dejado atender a cientos de heridos tras los terremotos. Niños sin identificar, amputaciones, ancianos solos y jornadas interminables forman parte de una tragedia que también deja huellas en quienes intentan salvar vidas.
Cancún, 10 de julio de 2026.- “A veces siento que ya no quiero ser pediatra. La mirada de esos niños se queda con uno para siempre”.
La frase pertenece a un médico venezolano que pidió permanecer en el anonimato y que, en entrevista con la BBC, describió el desgaste físico y emocional que enfrenta el personal de salud tras los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio.
Durante seis días consecutivos atendió a decenas de menores rescatados entre los escombros. Al principio llegaban conscientes, llorando por los golpes sufridos mientras sus padres intentaban sacarlos de edificios derrumbados. Con el paso de las horas, comenzaron a arribar niños con las piernas necrosadas, en riesgo de shock, amputaciones o insuficiencia renal debido a las toxinas liberadas por los músculos bajo la presión de los escombros.

Explicó que muchos niños llegaban inconscientes, sin identificación y sin familiares que pudieran acompañarlos, después de largos traslados realizados en condiciones caóticas.
No sabemos qué responder cuando preguntan por sus padres.
Con 34 años de experiencia, el médico aseguró que nunca había vivido una emergencia de tal magnitud, ni siquiera durante el deslave de Vargas, el Caracazo o la pandemia de Covid-19. Cada paciente infantil, añadió, le recuerda a sus propios hijos y nietos.
Médicos trabajan más allá de sus turnos
La BBC también recogió el testimonio de otro médico internista, identificado como el doctor R, quien explicó que desde el desastre permanece en el hospital incluso durante sus días libres.
Paso por el hospital por decisión propia, porque no puedo estar tranquilo. Uno no está durmiendo bien, uno no descansa y eso tiene su consecuencia mental y física.

Además de atender a las víctimas del terremoto, dijo que el personal debe continuar brindando atención a pacientes que ya se encontraban hospitalizados antes de la tragedia.
El especialista también describió las dificultades para atender a personas con síndrome de aplastamiento, ya que durante las primeras 48 horas el laboratorio del hospital permaneció fuera de servicio y los análisis debían realizarse en centros externos, retrasando diagnósticos que podían marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
A ello se sumó la escasez de catéteres para practicar diálisis, por lo que los hospitales dependieron de donaciones para continuar atendiendo a los pacientes más graves.

La solidaridad sostiene a los hospitales
Ante la emergencia, estudiantes, profesores y voluntarios de la Universidad Central de Venezuela organizaron centros de acopio y coordinaron la distribución de medicamentos, equipos médicos e insumos para distintos hospitales.
El decano de la Facultad de Medicina de la UCV, Mario Patiño, explicó a la BBC que incluso recibieron donaciones de ventiladores mecánicos, un tomógrafo y un resonador para reforzar la capacidad hospitalaria.
Sin embargo, advirtió que la emergencia entra ahora en una nueva etapa.
“Ya pasamos la etapa de los pacientes fallecidos por la tragedia a una de salud pública”, señaló, al alertar sobre el riesgo de enfermedades infecciosas derivadas del hacinamiento en refugios, la falta de agua potable y los problemas de saneamiento.

Una tragedia que sigue creciendo
Dos semanas después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, el saldo más reciente reporta 3 mil 811 personas fallecidas, 16 mil 740 heridas, 6 mil 462 rescatadas y 17 mil 907 damnificadas.
Además, de acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas citadas por la BBC, alrededor de 50 mil personas permanecen desaparecidas mientras continúan las labores de búsqueda y atención en las zonas afectadas.

