El núcleo de la Tierra podría ser mucho más frío de lo que se creía
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El núcleo de la Tierra podría ser mucho más frío de lo que se creía

Redacción/ Grupo Cantón Radio

Nuevas mediciones podrían explicar cómo el campo magnético del planeta se ha mantenido activo durante miles de millones de años.

Montreal, 22 de julio de 2026.- El núcleo de la Tierra podría ser hasta 1,000 °C más frío de lo que estimaban los científicos, según una nueva técnica para medir la temperatura del hierro fundido sometido a presiones extremas.

Los hallazgos, presentados el 17 de julio durante la Conferencia Goldschmidt, podrían ayudar a resolver uno de los mayores enigmas de la geología, cómo el campo magnético terrestre logró mantenerse activo durante miles de millones de años antes de que existiera el núcleo interno sólido, que actualmente contribuye a alimentarlo.

“Parece una solución bastante elegante al problema”, afirmó Bernie Wood, petrologista experimental de la Universidad de Oxford, quien no participó en la investigación. Sin embargo, advirtió que los resultados, publicados en la revista Science, probablemente generarán un intenso debate, ya que durante décadas la mayoría de los estudios han estimado temperaturas considerablemente más altas para el núcleo terrestre.

Por su parte, Michael Walter, investigador especializado en altas presiones del Instituto Carnegie para la Ciencia y uno de los autores del estudio, reconoció:

Estas temperaturas son mucho más bajas que las obtenidas por cualquier otro estudio. Sospecho que hará falta convencer a mucha gente.

Un misterio de 3 mil 500 millones de años

El núcleo de la Tierra, de un tamaño similar al de Marte, está compuesto principalmente por hierro. Su estructura incluye un núcleo interno sólido, aproximadamente del tamaño de la Luna, rodeado por un núcleo externo líquido.

El movimiento constante del hierro fundido en esa capa líquida genera el campo magnético terrestre, un escudo que protege al planeta de la radiación solar y que ha existido desde hace al menos 4 mil millones de años.

Actualmente, este “dínamo” planetario se mantiene gracias al lento proceso de solidificación del núcleo interno, que libera calor y elementos ligeros hacia el núcleo externo.

Sin embargo, algunos modelos indican que el núcleo interno comenzó a formarse hace apenas 500 millones de años, lo que plantea una incógnita conocida como la “paradoja del nuevo núcleo”: ¿qué mantuvo funcionando el campo magnético durante los 3,500 millones de años anteriores?

Una nueva forma de medir la temperatura del hierro

Para responder esa pregunta, los investigadores desarrollaron durante más de cinco años un método experimental diferente.

Al igual que en estudios previos, comprimieron diminutas muestras de hierro entre yunques de diamante hasta alcanzar presiones cercanas a dos millones de atmósferas, similares a las del núcleo terrestre.

La diferencia fue que, en lugar de utilizar un láser para calentarlas, aplicaron pulsos eléctricos de apenas microsegundos, lo que permitió controlar con mayor precisión el experimento.

Además, en vez de buscar señales visuales del derretimiento del hierro, identificaron el momento en que la temperatura deja de aumentar porque toda la energía suministrada se utiliza en fundir el metal.

Un núcleo mucho más frío

Los resultados indican que el hierro puro se funde entre 4 mil 420 y 5 mil 220 kelvin bajo las presiones presentes en el límite del núcleo interno, más de 1,000 °C por debajo de las estimaciones aceptadas hasta ahora.

Al considerar la presencia de elementos ligeros mezclados con el hierro, como ocurre realmente en el interior de la Tierra, la temperatura estimada disminuye aún más, hasta un valor cercano a 4 mil 284 kelvin.

Los investigadores incorporaron estas nuevas temperaturas en modelos sobre la evolución térmica del planeta y encontraron que el simple enfriamiento del núcleo habría sido suficiente para mantener activo el campo magnético durante la mayor parte de la historia terrestre.

Eso significaría que no fue necesario esperar a la formación del núcleo interno sólido para explicar el funcionamiento del geodínamo.

“Nuestros resultados hacen mucho más viable un geodínamo impulsado únicamente por el calor”, explicó Walter.

También cambiaría lo que sabemos del manto terrestre. Si el núcleo es realmente más frío de lo que se pensaba, también lo sería el límite entre el núcleo y el manto.

Esto dificultaría la fusión de las rocas en esa región y pondría en duda algunas teorías que sostienen que las enormes estructuras detectadas bajo el manto, identificadas por la velocidad con la que viajan las ondas sísmicas, están formadas por roca parcialmente fundida.

Un debate que apenas comienza

No todos los científicos están convencidos. Dario Alfè, físico mineral de la University College London y uno de los investigadores cuyos trabajos ayudaron a establecer las estimaciones más altas de temperatura del núcleo, considera que este estudio reabre una discusión que muchos creían resuelta.

“Es difícil decir si esto es correcto sin revisar cuidadosamente los métodos utilizados. Francamente, ya he dedicado suficiente parte de mi carrera a este tema como para querer volver a abrir este debate”, señaló.

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