Qué leer: Wang Jibing, el poeta delivery que venció a la prisa
Redacción/ Grupo Cantón Radio
Wang Jibing pasó de repartir comida en motocicleta a ganar uno de los premios literarios más importantes de China, demostrando que la poesía también nace en las calles.
Cancún, 22 de julio de 2026.- La literatura suele asociarse con escritorios silenciosos, bibliotecas y largas horas de inspiración, pero Wang Jibing demostró que también puede nacer en un semáforo, sobre una motocicleta o en los pocos minutos que deja libre una aplicación de reparto.
Esta semana, el poeta chino de 56 años ganó el Premio Literario Lu Xun, considerado uno de los reconocimientos más importantes de China, gracias a su libro Low Flight (Vuelo rasante), una colección de poemas inspirados en la vida cotidiana de los repartidores de comida.
Este premio es apenas el final, o quizá el inicio, de una historia extraordinaria
Wang nació en una familia campesina de la provincia de Jiangsu. La falta de recursos lo obligó a abandonar la escuela siendo adolescente y, durante décadas, sobrevivió realizando todo tipo de trabajos, como albañil, recolector de chatarra, operador de dragas y comerciante junto a su esposa.

En 2019, cuando tenía 50 años, comenzó a repartir comida en la ciudad de Kunshan. Lo que nadie imaginaba era que, entre pedido y pedido, escribiría poemas.
No poseía una libreta elegante. Muchos nacieron en recibos, cajas de cigarrillos, trozos de papel o directamente en el teléfono celular mientras esperaba en un elevador o en un semáforo en rojo. En siete años ha escrito más de seis mil poemas, todos inspirados en la vida de la gente común.
El poema que cambió su vida
Su nombre comenzó a hacerse conocido en 2022, cuando un amigo publicó en redes sociales “Man in a Hurry” (Un hombre con prisa).
El texto nació después de una entrega frustrada. Un cliente proporcionó una dirección equivocada, Wang perdió tiempo, recibió una penalización económica y, mientras esperaba la luz verde del semáforo, escribió unos versos que terminaron siendo leídos por millones de personas.

Desde entonces, sus libros empezaron a publicarse y su historia llamó la atención dentro y fuera de China.
"Volar bajo también es volar"
Su libro premiado, Low Flight, habla de repartidores, trabajadores, limpiadores, migrantes y de todas esas personas que sostienen una ciudad sin aparecer nunca en los reflectores.
El propio título resume su filosofía. Uno de los versos más citados dice:
"¿Quién dice que extender las alas significa volar alto?
Volar bajo también es volar."

Es una declaración de principios. Para Wang, la grandeza no está en alcanzar el éxito inmediato, sino en seguir avanzando pese al cansancio, la rutina y las dificultades.
Quizá el mayor mérito de Wang Jibing no sea haber ganado un premio, sino demostrar que la poesía sigue encontrando nuevos lugares para nacer. Como escribió Federico García Lorca, “la poesía es algo que anda por las calles”. En el caso de Wang, también viaja en motocicleta y espera el cambio de un semáforo.
Mientras muchos creen que la literatura pertenece únicamente a las universidades o a los grandes círculos culturales, él escribe desde una motocicleta, con las manos ocupadas y el reloj siempre en contra.
Sus poemas no hablan de héroes ni de personajes extraordinarios. Hablan de quienes esperan un pedido, cruzan una avenida bajo la lluvia o regresan a casa después de una jornada de doce horas, pero se rehúsan a abdicar. Y quizá por eso conmueven tanto.
