Del cine para adultos al Congreso de Colombia: la llegada de Amaranta Hank al Senado
Redacción / Grupo Cantón Radio
Colombia, 24 de julio de 2026.- Con la instalación del Congreso de la República de Colombia en julio de 2026, Deyci Alejandra Omaña Ortiz, conocida públicamente como Amaranta Hank, tomó posesión de su curul en el Senado de la República tras ser elegida en la lista de la coalición Pacto Histórico. Su transición desde el entretenimiento para adultos hacia el poder legislativo marca un hito en la política nacional y abre un intenso debate sobre representación, derechos laborales y moralidad pública.
A sus 33 años, la comunicadora social y periodista cucuteña cuenta con una trayectoria marcada por la exposición mediática y el activismo. Tras trabajar en medios tradicionales, incursionó entre 2017 y 2019 en la industria del cine para adultos, actividad de la que se retiró para fundar Astrasx, el primer sindicato focalizado en trabajadoras sexuales y creadores de contenido en el país.
Su inclusión en la lista al Senado obedeció a la búsqueda de vocería directa para un sector históricamente marginado de la discusión institucional.
La senadora Omaña ha enfocado sus primeras iniciativas parlamentarias en cuatro banderas principales:
- Seguridad social y formalización: Marco regulatorio para garantizar salud, pensión y condiciones dignas a modelos webcam, creadores de contenido para adultos y trabajadoras sexuales.
- Lucha contra la extorsión y el acoso: Mecanismos de protección frente a abusos policiales, cobros ilegales y redes de explotación.
- Salud mental y equidad de género: Programas integrales orientados a la prevención de violencias y al acompañamiento psicológico en entornos vulnerables.
- Derechos laborales digitales: Regulaciones claras para la protección de datos y el trabajo independiente en plataformas de contenido pago.
La llegada de Amaranta Hank al Capitolio ha generado posturas encontradas en el espectro político y social:
Sectores conservadores: Argumentan que su trayectoria desdibuja el perfil ético del Senado y cuestionan la legitimidad de sus banderas legislativas.
Sectores feministas: Se dividen entre quienes respaldan la ampliación de derechos para colectivos precarizados y quienes señalan que regular la industria del sexo puede profundizar la comercialización del cuerpo femenino.
Ante las críticas, la senadora ha sostenido que su presencia en el Congreso responde a la necesidad de legislar para realidades complejas que el Estado ha ignorado: “No vengo a promover la industria del entretenimiento para adultos, vengo a garantizar que las miles de personas que dependen de ella no sigan viviendo en la absoluta indefensión legal y social”.
