DEA admite que ataques a narcolanchas no frenan tráfico de cocaína
Redacción/ Grupo Cantón Radio
Una evaluación de la DEA concluye que los ataques de Estados Unidos contra embarcaciones del narcotráfico no han reducido el flujo de cocaína y han provocado un cambio en las rutas utilizadas por los cárteles.
Washington D. C., 27 de julio de 2026.- Una evaluación de la Administración para el Control de Drogas (DEA) concluyó que la ofensiva emprendida por Estados Unidos contra embarcaciones utilizadas por organizaciones criminales no ha logrado disminuir el flujo de cocaína hacia ese país. En cambio, los grupos dedicados al narcotráfico han modificado sus métodos de transporte para mantener sus operaciones.
De acuerdo con información publicada por The Washington Post, la campaña estadounidense ha incluido ataques contra 67 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico desde septiembre de 2025.
Sin embargo, el análisis interno señala que estas acciones no han afectado el suministro ni el precio de la cocaína.
El reporte indica que las organizaciones criminales comenzaron a abandonar el uso de lanchas rápidas en aguas internacionales para recurrir a embarcaciones de mayor tamaño que navegan cerca de las costas, donde disminuye la posibilidad de ser interceptadas por fuerzas estadounidenses.
Además, los grupos delictivos han incrementado el uso de aeronaves que despegan desde pistas clandestinas ubicadas en la frontera entre Colombia y Venezuela. Estas rutas atraviesan países como Guyana y Surinam con el objetivo de evitar los operativos de Estados Unidos.
Un funcionario de la DEA, citado de manera anónima por el diario estadounidense, resumió la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales al señalar:
Cuando aprietas un globo por un lado, siempre se expande por el otro. Siempre encuentran los puntos débiles y los explotan.
La operación denominada “Lanza del Sur”, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, comenzó en septiembre de 2025 con el propósito de reforzar la presión contra el narcotráfico en el Caribe y posteriormente en el Pacífico oriental. También buscó aumentar la presión sobre el entonces presidente venezolano Nicolás Maduro antes de su captura por autoridades estadounidenses.
Pese a los resultados del informe, el Pentágono defendió la estrategia. El portavoz Sean Parnell afirmó que la operación cumple su objetivo al generar mayores dificultades para las organizaciones criminales.
Eso no indica que la presión sea ineficaz. Demuestra que estamos imponiendo fricción sistémica a sus operaciones.
Según recuentos citados por el medio estadounidense, los ataques han dejado un saldo de 221 personas fallecidas y 67 embarcaciones destruidas.
Las acciones han generado críticas por parte de organismos internacionales. Naciones Unidas y organizaciones defensoras de derechos humanos han calificado estos operativos como posibles “ejecuciones extrajudiciales”, al advertir que entre las víctimas también habría pescadores y personas vinculadas al contrabando de combustible.
Asimismo, Human Rights Watch alertó recientemente sobre las consecuencias que podría tener la colaboración de países latinoamericanos en este tipo de operaciones y reiteró que eliminar garantías legales no constituye una estrategia eficaz para combatir al crimen organizado.
