¿Por qué tantas estatuas del antiguo Egipto aparecen sin nariz?
Redacción/ Grupo Cantón Radio
No todos los rostros mutilados que vemos actualmente son resultado del paso del tiempo: en el antiguo Egipto también existió la destrucción intencional de imágenes para anular su poder.
Cancún, 18 de agosto de 2026.- Miles de años de historia dejan cicatrices. Sin embargo, cuando observamos las esculturas del antiguo Egipto surge una curiosidad difícil de ignorar: ¿por qué tantas tienen la nariz rota?
Sería sencillo culpar únicamente al paso del tiempo. Las partes sobresalientes de una escultura son especialmente vulnerables a golpes, caídas y erosión. Pero en numerosos casos egipcios existe otra explicación: las mutilaciones fueron intencionales.
El Museo de Brooklyn explica que muchas esculturas fueron dañadas deliberadamente en la antigüedad con la intención de privar de poder a las figuras representadas.

Una estatua podía ser mucho más que una imagen
Para los antiguos egipcios, determinadas representaciones tenían una función religiosa que iba mucho más allá de decorar una tumba o un templo.
Dentro de esas creencias, las imágenes podían servir como cuerpos a través de los cuales actuaban seres sobrenaturales. El Museo de Brooklyn señala que se consideraba que espíritus y divinidades podían entrar en ellas a través de zonas como la nariz o los ojos.
Dañar determinadas partes de la figura podía, por lo tanto, neutralizar simbólicamente su capacidad para actuar.
Romper la nariz impedía que la figura “respirara”; dañar los ojos afectaba su capacidad de “ver”. La destrucción de una imagen podía convertirse así en una forma de atacar aquello que representaba.
Religión, poder y enemigos
Las razones para mutilar esculturas fueron diversas. Los especialistas han identificado motivaciones políticas, religiosas e incluso personales detrás de algunos actos de destrucción.
Los cambios religiosos también dejaron huella. En diferentes periodos, imágenes asociadas con antiguos cultos fueron atacadas para combatir las creencias que representaban.
Por supuesto, no toda estatua sin nariz fue víctima de un antiguo ataque ritual. Miles de años de erosión, accidentes, saqueos y deterioro también explican numerosos daños.
Pero la repetición de determinadas mutilaciones demuestra que algunos rostros no llegaron incompletos hasta nuestros días simplemente por accidente. A veces, romper una nariz era una forma de intentar borrar el poder de quien había sido inmortalizado en piedra.
