Así opera el “secuestro virtual” en Playa del Carmen: aíslan a la víctima y cobran rescate a su familia
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Así opera el “secuestro virtual” en Playa del Carmen: aíslan a la víctima y cobran rescate a su familia

Redacción / Grupo Cantón Radio

El caso de un menor localizado sano y salvo en Las Palmas volvió a poner la atención sobre una modalidad de extorsión en la que delincuentes incomunican a una persona y aprovechan el miedo de sus familiares para exigir dinero por un secuestro que nunca ocurrió.

Playa del Carmen, 3 de septiembre de 2026.- Una llamada bastó para hacer creer a una madre que su hijo había sido secuestrado. Del otro lado del teléfono, desconocidos le exigieron dinero para supuestamente liberarlo; sin embargo, el menor nunca estuvo en manos de sus captores.

La mujer pidió ayuda antes de realizar algún depósito y autoridades activaron un operativo de búsqueda. Finalmente, el niño fue localizado sano y salvo en un espacio público del fraccionamiento Las Palmas, con lo que se confirmó que se trataba de un caso de secuestro virtual.

Esta modalidad no requiere que los delincuentes tengan físicamente retenida a la víctima. Su estrategia consiste en generar dos historias paralelas: por un lado, buscan aislar e incomunicar a una persona; por el otro, llaman a sus familiares y aseguran que la tienen secuestrada.

Cómo funciona el engaño

En casos documentados previamente por autoridades de Quintana Roo, los extorsionadores han ordenado a las víctimas apagar sus teléfonos, retirar el chip, trasladarse a hoteles o lugares apartados e incluso enviar fotografías. Mientras cumplen las instrucciones y dejan de responder llamadas, los delincuentes aprovechan la incomunicación para presionar a sus familiares.

El engaño funciona precisamente porque la familia intenta localizar a la supuesta víctima y no obtiene respuesta. Los responsables utilizan ese momento de incertidumbre para exigir depósitos y amenazar con hacerle daño si el dinero no es entregado.

Las autoridades han advertido que las exigencias económicas pueden alcanzar decenas o incluso cientos de miles de pesos, dependiendo del caso. La presión se realiza mediante llamadas constantes, amenazas y datos personales que los delincuentes pueden obtener previamente de redes sociales o mediante conversaciones telefónicas.

El caso registrado este jueves en Playa del Carmen terminó sin que la madre entregara dinero y con el menor localizado a salvo, pero volvió a exhibir una modalidad que depende menos de la fuerza y más de la manipulación, el miedo y la incomunicación.

Ante una llamada de este tipo, la recomendación es no realizar depósitos de inmediato, tratar de contactar a la supuesta víctima por diferentes medios, pedir apoyo a otra persona para localizarla y comunicarse con las autoridades. También se aconseja evitar proporcionar información personal durante la llamada y cortar la comunicación cuando sea posible.

El “secuestro virtual” puede sentirse real durante los minutos en que una familia no logra localizar a uno de sus integrantes. Precisamente por eso, reconocer la forma en que opera puede marcar la diferencia entre caer en la extorsión o detenerla antes de entregar dinero.

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