Cocodrilos no son los “malos”: humanos invadieron sus rutas en Cozumel
Alberto Tejero /Grupo Cantón Radio
Tras el reciente ataque a un joven, un biólogo pide no satanizar a la especie y advierte que el desarrollo turístico ocupa zonas por donde los animales transitan.
Cozumel, 28 de septiembre de 2026.- Los cocodrilos que aparecen cerca de playas y zonas turísticas de Cozumel no necesariamente están invadiendo espacios humanos. En algunos puntos ocurre lo contrario: hoteles, clubes de playa y otras construcciones se levantaron sobre áreas por donde estos animales se desplazan entre los humedales y el mar.
Así lo explicó Rafael Chacón Díaz, biólogo de la Fundación de Parques y Museos de Cozumel, quien llamó a no convertir a los cocodrilos en los “malos” después del ataque que sufrió un joven la semana pasada en la isla.
De acuerdo con los reportes iniciales, la víctima sufrió lesiones graves y presuntamente perdió un brazo. Sin embargo, el especialista señaló que este tipo de incidentes no debe llevar a satanizar a toda una especie.
Los cocodrilos forman parte de la fauna silvestre de Cozumel y las personas deben mantener distancia y respetar sus espacios cuando encuentren algún ejemplar.
Del humedal al mar
Chacón Díaz explicó que los cocodrilos se desplazan de los humedales hacia el mar y posteriormente regresan, pero el crecimiento de la infraestructura turística ha modificado parte de las zonas que utilizan durante esos recorridos.
Clubes de playa y otros desarrollos se encuentran actualmente en áreas por las que transita la fauna, situación que puede generar alarma cuando un ejemplar aparece cerca de visitantes o trabajadores.
La respuesta, sostuvo, no debe ser acercarse al animal o considerarlo automáticamente una amenaza, sino respetar su recorrido y evitar interferir con él.
El biólogo recordó que algo similar ha ocurrido con otras especies de la isla. Mapaches y marsupiales, por ejemplo, llegaron a ser considerados animales peligrosos o perjudiciales hasta que las campañas de concientización ayudaron a modificar la percepción de habitantes y visitantes.
Malas prácticas aumentan el riesgo
Chacón Díaz también advirtió que algunas conductas humanas pueden normalizar situaciones potencialmente peligrosas. Como ejemplo mencionó a las mantarrayas. Algunas personas las alimentan y se acercan a ellas sin considerar que cuentan con un aguijón y que la interacción inadecuada puede representar un riesgo.
Nos vamos como acostumbrando y las malas prácticas van formando parte de nuestras actividades diarias y no medimos los riesgos.
El problema surge, agregó, cuando después de normalizar esas interacciones ocurre un incidente con algún ejemplar silvestre.
¿Qué pasa cuando ocurre algo de la naturaleza? Pues mal hecho, el cocodrilo entonces se convierte en el malo.
Para el especialista, la convivencia con la fauna de Cozumel requiere conocer su comportamiento, mantener distancia y entender que estos animales habitaban esos espacios antes del crecimiento urbano y turístico de la isla.
