La Esperanza: la comunidad maya que vive de producir carbón en Quintana Roo
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La Esperanza: la comunidad maya que vive de producir carbón en Quintana Roo

Redacción/ Grupo Cantón Radio

Alrededor de 40 carboneras mantienen viva una actividad artesanal en Lázaro Cárdenas, donde las familias enfrentan dificultades para conseguir leña y competir con empresas que cuentan con tecnología industrial.

Lázaro Cárdenas, Quintana Roo, 13 de octubre de 2026.- En la comunidad de La Esperanza, ubicada en la zona rural del municipio de Lázaro Cárdenas, alrededor de 40 carboneras representan una importante fuente de ingresos para familias de origen maya que mantienen viva la producción artesanal de carbón vegetal, una actividad que enfrenta dificultades por la disponibilidad de materia prima y las diferencias tecnológicas frente a empresas industrializadas.

Durante generaciones, los habitantes de esta localidad han utilizado técnicas tradicionales para transformar la leña en carbón, un producto que comercializan principalmente en pollerías y establecimientos locales.

Sin embargo, las condiciones de producción han cambiado. Anteriormente, los trabajadores recolectaban la madera en los alrededores de la comunidad, pero ahora también deben comprarla en otras localidades e incluso en municipios vecinos.

Esta situación incrementa sus necesidades de abastecimiento y marca una diferencia respecto a las empresas que disponen de maquinaria especializada para producir y envasar carbón a mayor escala.

Elaborar carbón, un oficio que requiere hasta 60 horas

Martha Balam, habitante de La Esperanza y productora de carbón vegetal, explica que el proceso comienza con la recolección de leña en el monte, aunque desde hace algunos meses los productores recurren a proveedores que transportan la madera en camionetas de tres toneladas.

Ya no es como antes; tenemos que utilizar la leña verde de las ramas de los árboles grandes, para evitar quedarnos en un futuro sin árboles.

Una vez reunida la materia prima, los carboneros acomodan la madera hasta formar un montículo de forma piramidal, con un espacio en el centro. Después lo cubren con barro y dejan una abertura que funciona como chimenea.

Los productores encienden la leña y regulan la entrada de aire para controlar la combustión y permitir que la madera se transforme en carbón.

Según Martha Balam, la carbonización tarda entre 18 y 24 horas, mientras que el enfriamiento requiere de 24 a 36 horas adicionales. En conjunto, ambas etapas pueden extenderse hasta 60 horas.

Cuando el material alcanza una temperatura adecuada, los trabajadores retiran la cubierta y comienzan a llenar manualmente los costales para su comercialización.

Cuando calculamos que ya está frío, ‘destapamos’ el bulto, para luego así empezar el encostalado del carbón; lo que va quedando de shis, lo usamos para rellenar cualquier camino de la comunidad.

Producción artesanal contrasta con industria carbonera

Las diferencias entre la producción comunitaria y la industrial son considerables.

De acuerdo con la información recabada, La Esperanza produce aproximadamente 20 toneladas de carbón vegetal al año, mientras que la empresa Kanaima, ubicada en la comunidad 18 de Marzo, en Bacalar, alcanza una producción reportada de 6 mil 600 toneladas anuales destinadas a los mercados nacional e internacional.

La empresa dispone de cuatro hornos metálicos de alta productividad, equipos dosificadores y envasadores, una máquina de cosido automático de bolsas con banda transportadora y un sistema para fabricar briquetas.

Sus instalaciones también incluyen una nave industrial de 15 por 35 metros, infraestructura que permite desarrollar procesos de producción y empaque a una escala muy superior a la de las carboneras familiares.

Cooperativas mayas abastecen a hoteles y restaurantes

En otras regiones de Quintana Roo, la producción de carbón vegetal también representa una alternativa económica para las comunidades rurales.

En el ejido San Felipe Oriente, ubicado a unos 25 kilómetros de Dziuché, en el municipio de José María Morelos, opera la cooperativa Carbón de Leña Verde, conocida como Caleña, que comercializa su producto bajo la marca Brasero del Oriente.

Según la información obtenida por el reportero, esta organización ha abastecido a establecimientos turísticos y gastronómicos, entre ellos hoteles de AM Resorts, Paradisus Cancún y Palladium, así como los restaurantes Ipanema’s Grill y Harry’s Grill.

El ejidatario Francisco Villanueva Peraza destacó que la calidad del carbón producido por la cooperativa fue evaluada mediante un estudio de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO).

De acuerdo con su testimonio, la investigación duró seis meses y comparó características del producto local con las de otros carbones elaborados en el centro de México y Estados Unidos.

Orgullosamente llevamos los primeros lugares. Tenemos durabilidad, menos ceniza, menos humo. El estudio se llevó seis meses y consistió en checar todo nuestro producto, nuestro carbón, con respecto a los demás carbones del país.

Mientras algunas cooperativas han logrado incorporarse a cadenas de suministro del sector turístico, las familias de La Esperanza continúan elaborando carbón con técnicas artesanales y comercializándolo principalmente en mercados locales.

La actividad representa una fuente de sustento para sus habitantes, pero también plantea desafíos relacionados con el acceso a la madera, la conservación de los recursos forestales y las oportunidades de comercialización para los pequeños productores.

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