La fila por el poder y la cuenta pendiente
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La fila por el poder y la cuenta pendiente

Por: @IrmaRibbon / Grupo Cantón

Después de tantos años de hacer periodismo, hay algo que me cuesta dejar de señalar: en la política de Quintana Roo, los nombres cambian de cargo, las aspiraciones se renuevan y los personajes vuelven a aparecer con la ilusión de llegar más lejos. Los he visto desfilar por distintas posiciones y anunciar nuevos proyectos. Y cada vez que comienza la carrera por las candidaturas, me pregunto: ¿estamos ante una competencia de proyectos o ante una carrera por no quedarse fuera del poder?

Hoy Morena concentra buena parte de esa atención. Hay aspirantes que buscan su primera oportunidad, presidentes municipales que quieren reelegirse y funcionarios que, después de pasar por una secretaría, miran hacia otro cargo. Todos tienen derecho a participar, pero el derecho a aspirar no debería estar por encima del deber de rendir cuentas.

Porque no basta con registrarse, levantar la mano o conseguir el respaldo de un partido. Quienes ya gobernaron un municipio tendrían que explicar qué mejoró durante su gestión, qué compromisos cumplieron y cuáles dejaron pendientes. Quienes encabezaron una dependencia estatal también deberían mostrar qué huella dejaron más allá de su nombramiento.

Hemos normalizado la política como una escalera personal: se ocupa un cargo, se busca el siguiente y se vuelve a pedir la confianza ciudadana, a veces sin una evaluación pública seria del trabajo realizado.

La oposición también tiene una cuenta pendiente. PAN, PRI y Movimiento Ciudadano necesitan demostrar que pueden construir liderazgos, propuestas y alternativas reales. No basta con esperar los errores del partido gobernante ni cuestionar desde fuera; necesitan convencer a los ciudadanos de que tienen algo distinto que ofrecer.

Esa es la paradoja que veo en Quintana Roo: abundan las aspiraciones, pero la discusión sobre los resultados debería ocupar un lugar mucho más importante.

Me niego a pensar que la política deba reducirse a ver quién consigue una candidatura y quién conserva su espacio. La ciudadanía merece algo más que nombres conocidos, promesas y carreras personales.

Más allá de quién se inscriba y quién consiga la postulación, me quedo con una pregunta: ¿quiénes quieren gobernar y quiénes pueden explicar qué hicieron cuando tuvieron la oportunidad?

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