Choo Ba’ak: la ancestral limpieza de huesos que mantiene viva la tradición maya en Lázaro Cárdenas
Vicente Uicab /Grupo Cantón Radio
A tres años del fallecimiento, familiares recuperan y limpian los restos de sus seres queridos para colocarlos en osarios; el ritual cobra especial significado durante el Hanal Pixán.
Lázaro Cárdenas, 27 de octubre de 2026.— En el municipio de Lázaro Cárdenas todavía se practica el Choo Ba’ak, una ceremonia ancestral maya conocida como la limpieza de huesos, mediante la cual las familias honran a sus difuntos y preservan una tradición que adquiere especial relevancia durante las celebraciones del Hanal Pixán.
Aunque esta costumbre se realiza con mayor frecuencia en Pomuch, Campeche, algunas familias de Quintana Roo mantienen el ritual, que debe efectuarse al menos tres años después del fallecimiento, cuando el proceso de descomposición permite recuperar y limpiar los restos óseos.
Un ritual que requiere conocimientos especiales
De acuerdo con quienes mantienen viva esta práctica, la limpieza de huesos no puede realizarla cualquier persona, pues requiere conocimientos específicos sobre el manejo de los restos y los elementos espirituales que acompañan la ceremonia.
En Lázaro Cárdenas, Manuel Moo y Faustino Albornoz son dos de las personas reconocidas por su experiencia en el Choo Ba’ak.
Durante el procedimiento utilizan agua bendita, ruda, albahaca y cigarros, además de recitar oraciones destinadas a proteger a quienes participan y alejar los malos aires que, según sus creencias, pueden encontrarse dentro o alrededor de las sepulturas.
La tradición sostiene que no tomar estas precauciones espirituales puede provocar dolores de cabeza, calentura y otros padecimientos.




Los huesos se colocan en osarios adornados con bordados
La ceremonia dura aproximadamente dos horas. Tras limpiar cuidadosamente los huesos, los participantes los acomodan en un osario o caja de madera, siguiendo un orden específico, con el cráneo colocado al centro y los demás restos distribuidos de abajo hacia arriba.
El osario se cubre con una servilleta bordada a mano que lleva el nombre del difunto y posteriormente se traslada a otro nicho, donde los familiares pueden ofrecer rosarios, oraciones y ofrendas en su memoria.
Manuel Moo relató que aprendió esta actividad hace aproximadamente 10 años. Reconoció que al principio sentía temor de exhumar los cuerpos y manipular los restos humanos, pero con la experiencia logró acostumbrarse.
Desde entonces, asegura que no ha padecido pesadillas ni malestares relacionados con el ritual, pues mantiene las prácticas de protección espiritual que forman parte de la ceremonia.
Hanal Pixán, una celebración para recordar a los difuntos
La limpieza de huesos forma parte de las expresiones culturales mediante las cuales algunas familias mayas mantienen el vínculo con sus antepasados.
Durante el Hanal Pixán, conocido como la comida de las ánimas, los osarios adquieren un significado especial, ya que los familiares pueden visitar a sus difuntos, rezar por su descanso y colocar las ofrendas que disfrutaban en vida.
En Lázaro Cárdenas, el Choo Ba’ak continúa como una muestra de la permanencia de las costumbres mayas y de las distintas maneras en que sus comunidades recuerdan y honran a quienes han fallecido.

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