IA logra grabar por primera vez el deshielo de un copo de nieve en 3D con un nivel de detalle sin precedentes
Redacción/ Grupo Cantón Radio
Un sistema desarrollado por científicos de la Universidad de Connecticut utiliza inteligencia artificial y óptica computacional para registrar fenómenos microscópicos en tiempo real, un avance que podría transformar la investigación médica y biológica.
Ciudad de México, 29 de julio de 2026.- Un equipo de investigadores de la Universidad de Connecticut desarrolló una tecnología capaz de registrar, por primera vez, cómo un copo de nieve se derrite en tres dimensiones y en tiempo real con un nivel de detalle nunca antes alcanzado.
Aunque la imagen de un copo derritiéndose resulta llamativa, los científicos aseguran que el verdadero avance no está en la nieve, sino en la tecnología que hizo posible capturar el proceso. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications.
A diferencia de los microscopios convencionales, que obligan a elegir entre alta resolución, un amplio campo de visión o una gran velocidad de captura, el nuevo sistema combina óptica computacional, un dispositivo sin lentes e inteligencia artificial para reconstruir imágenes tridimensionales mientras el fenómeno ocurre.
La técnica emplea una máscara que modifica la luz antes de llegar al sensor. Posteriormente, un algoritmo de inteligencia artificial analiza miles de patrones luminosos para reconstruir con precisión la forma y los cambios del objeto, sin “inventar” información, sino interpretando las señales físicas registradas durante el experimento.
Durante las pruebas, el sistema alcanzó una velocidad de 20.8 gigapíxeles por segundo, generó imágenes tridimensionales a 30 cuadros por segundo y logró distinguir estructuras de apenas 308 nanómetros, aproximadamente 300 veces más delgadas que un cabello humano.
Los investigadores destacan que esta tecnología tiene aplicaciones mucho más amplias que el estudio del hielo. Ya fue utilizada para observar la cicatrización de células madre, la división celular, el crecimiento de cristales, la proliferación de bacterias resistentes a antibióticos, la disolución de microagujas utilizadas para liberar medicamentos e incluso la caracterización de haces ultravioleta empleados en la fabricación de microchips.
De acuerdo con los autores, el objetivo es ofrecer una herramienta que permita estudiar procesos microscópicos complejos sin sacrificar resolución, velocidad o amplitud de observación, lo que podría acelerar investigaciones en medicina, biología, nanotecnología e ingeniería de materiales.
