¿Funcionan las mascarillas de luz infrarroja? Esto dicen los expertos
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¿Funcionan las mascarillas de luz infrarroja? Esto dicen los expertos

Redacción/ Grupo Cantón Radio

La terapia con luz roja e infrarroja dejó de ser exclusiva de clínicas dermatológicas para convertirse en una de las tendencias más fuertes del skincare. Expertos destacan sus beneficios, pero advierten que no todas las personas son candidatas.

Cancún, 29 de junio de 2026.- Las mascarillas LED se han convertido en uno de los dispositivos más deseados dentro del universo del skincare. Influencers, celebridades y editoras de belleza las muestran constantemente en redes sociales, impulsando una tendencia que promete desde una piel más luminosa hasta la reducción de arrugas y brotes de acné.

Aunque hoy parecen la última novedad de la industria cosmética, la terapia con luz roja e infrarroja tiene décadas de investigación detrás. Los primeros estudios sobre fototerapia comenzaron en la década de 1960 y, años más tarde, la NASA impulsó investigaciones sobre el uso de luces LED para estimular el crecimiento de plantas y favorecer la regeneración celular durante las misiones espaciales. Sin embargo, durante mucho tiempo esta tecnología permaneció prácticamente reservada para clínicas dermatológicas y centros especializados.

Fue en los últimos años cuando estos tratamientos dieron el salto al hogar, convirtiéndose en una de las grandes apuestas de la llamada “tecnobelleza”.

¿Qué es la luz infrarroja en estética?

En el mundo de la belleza, la luz infrarroja se utiliza principalmente junto con la luz roja en tratamientos de fotobiomodulación o terapia de luz de baja intensidad. Ambas actúan de manera diferente sobre la piel.

La luz roja penetra las capas superficiales y medias, estimulando la producción de colágeno y elastina, dos proteínas fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad del rostro. La luz infrarroja cercana, en cambio, alcanza capas más profundas de la piel, favoreciendo la regeneración celular y la reparación de tejidos.

Esta combinación explica por qué las mascarillas LED se han popularizado como tratamientos antiedad y de mantenimiento cutáneo.

Beneficios que destacan los especialistas

Diversos estudios y especialistas en dermatología señalan que la terapia LED puede aportar múltiples beneficios:

  • Estimula la producción de colágeno.
  • Mejora la firmeza y elasticidad de la piel.
  • Reduce líneas finas y arrugas.
  • Disminuye la inflamación y el enrojecimiento.
  • Favorece la cicatrización.
  • Ayuda a controlar el acné leve y moderado.
  • Mejora la luminosidad e hidratación del rostro.
  • Favorece la microcirculación.

Además, algunos estudios han reportado reducciones significativas en lesiones inflamatorias relacionadas con el acné tras varias semanas de tratamiento constante.

¿Cómo se utilizan?

Generalmente, las mascarillas LED se colocan sobre la piel limpia y seca. Dependiendo del dispositivo, las sesiones pueden durar entre tres y diez minutos, con una frecuencia recomendada de entre tres y cinco veces por semana durante varias semanas para comenzar a notar resultados. Los expertos coinciden en que la constancia es clave y recuerdan que estos dispositivos no sustituyen la atención dermatológica cuando existen enfermedades cutáneas.

Sin embargo, no son para todas las personas. A pesar de que se consideran tratamientos seguros, existen contraindicaciones importantes. La terapia con luz LED no está recomendada para personas con enfermedades fotosensibles como lupus, eccema fotosensible o albinismo. Tampoco se aconseja en pacientes con glaucoma, cataratas o migrañas desencadenadas por la luz.

Las personas que consumen medicamentos fotosensibilizantes deben consultar previamente con su médico, ya que podrían presentar reacciones cutáneas adversas.

Asimismo, los especialistas recomiendan no utilizar estos dispositivos sobre heridas abiertas, lunares sospechosos, verrugas o lesiones cancerosas. Durante el embarazo, se aconseja consultar previamente con un profesional de la salud.

¿Vale la pena invertir?

Los dispositivos domésticos pueden alcanzar precios superiores a los 500 dólares, aunque actualmente existen alternativas más accesibles.

Para dermatólogos y cosmetólogos, la inversión puede ser útil siempre que se elijan equipos certificados, se utilicen correctamente y formen parte de una rutina integral de cuidado de la piel.

La recomendación final es clara, antes de incorporar cualquier dispositivo de tecnobelleza, conviene consultar con un dermatólogo para determinar si realmente es adecuado para cada tipo de piel.

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