Lluvias disparan criaderos de mosquitos: así puedes prevenir el dengue
Redacción/ Grupo Cantón Radio
El agua que queda acumulada después de las precipitaciones puede convertirse en un criadero del mosquito transmisor; eliminar recipientes y mantener patios limpios reduce el riesgo.
Cancún, 6 de octubre de 2026.- Las lluvias que continúan afectando Quintana Roo no sólo dejan calles inundadas y humedad: también crean condiciones favorables para la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika y chikungunya.
La Secretaría de Salud federal recuerda que la lluvia por sí misma no provoca dengue, pero el agua que permanece acumulada en cubetas, macetas, llantas, botellas, azoteas y otros recipientes puede convertirse en criadero del mosquito.
El problema cobra especial relevancia en Quintana Roo durante la temporada de precipitaciones, cuando basta una pequeña cantidad de agua estancada para facilitar la reproducción del insecto.
Cinco acciones después de la lluvia
Salud recomienda aplicar cinco medidas básicas: tapar, lavar, tirar, cortar y limpiar. Los depósitos utilizados para almacenar agua deben permanecer cubiertos; cubetas, bebederos y recipientes necesitan lavarse periódicamente, mientras los objetos que ya no sirven y pueden acumular lluvia deben desecharse o mantenerse bajo techo.
También es importante limpiar patios, azoteas, canaletas y desagües, así como mantener corto el pasto y retirar cacharros.
En Quintana Roo, reportes epidemiológicos difundidos esta semana ubican en 310 los casos confirmados de dengue durante 2026, con un aumento frente al mismo periodo del año anterior.

¿Cuándo buscar atención?
La fiebre, dolor intenso de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolor muscular o articular y malestar general pueden aparecer entre los síntomas asociados al dengue.
Ante signos de alarma o deterioro del estado general, las autoridades sanitarias recomiendan acudir a una unidad médica y evitar automedicarse.
La prevención comienza en casa: revisar el patio durante unos minutos después de cada lluvia puede impedir que un recipiente olvidado se convierta en un nuevo criadero.
