Una explosión estelar de 1181 sigue intrigando a científicos
Redaccción/ Grupo Cantón Radio
La NASA difundió una nueva imagen de Pa 30, el probable remanente de una supernova registrada hace 845 años por astrónomos de distintas culturas.
Cancún, 7 de octubre de 2026.- Una explosión estelar observada en el cielo hace más de ocho siglos continúa ofreciendo pistas a los astrónomos. Este miércoles, NASA difundió una nueva imagen de Pa 30, una nebulosa considerada el probable remanente de la supernova registrada en el año 1181.
La imagen fue obtenida con el telescopio Gemini North, ubicado en Hawái, y muestra una estructura formada por filamentos radiales que parecen salir desde una estrella central extremadamente caliente.
El fenómeno tiene además un valor histórico excepcional. Registros independientes de astrónomos chinos, japoneses y árabes describieron en 1181 la aparición de una “estrella invitada” que permaneció visible durante aproximadamente 185 días. Los científicos consideran que aquella luz pudo corresponder a la explosión que dio origen a Pa 30.
A diferencia de otras supernovas, los especialistas todavía intentan comprender exactamente qué ocurrió. NASA señala que Pa 30 se relaciona con una supernova tipo Iax, una clase poco común de explosión estelar que probablemente se produjo después de la fusión de dos estrellas enanas blancas.
Supernova puede alcanzar temperaturas cercanas a los 200 mil grados Celsius
En el centro de la nebulosa permanece una estrella extremadamente caliente que genera intensos vientos estelares. Observaciones anteriores indican que este objeto puede alcanzar temperaturas cercanas a los 200 mil grados Celsius, mientras sus vientos viajan a velocidades de hasta 16 mil kilómetros por segundo.
Uno de los elementos más llamativos de la nueva imagen son los filamentos que se extienden desde el centro. En ellos aparecen estructuras similares a pequeñas cuentas, algunas con dimensiones de alrededor de cuatro días luz.
El estudio de Pa 30 permite a los astrónomos analizar un tipo poco frecuente de explosión estelar y comprender qué puede ocurrir cuando dos enanas blancas se fusionan sin destruirse por completo.
Así, lo que hace 845 años fue una misteriosa luz nueva en el cielo continúa siendo hoy un laboratorio natural para entender la evolución y muerte de las estrellas.
